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"Como a las 6 de la mañana me despertaron las campanas de la iglesia y el estruendo de las bombas de gas lacrimógeno. El aire de la habitación se hizo irrespirable. Desesperada, me coloqué una toalla mojada en la cara y esperé en el baño unas dos horas. Bajé al lobby, donde había una televisión, en la cual vimos que la policía había entrado al pueblo con mucha violencia. Pensé en regresar a la ciudad de México tan pronto como fuera posible.
"El dueño del hotel pidió que nos retiráramos, pues no quería problemas. Cuando salimos a la calle no había policías; de pronto, entre una nube de gas, apareció un grupo de agentes que nos detuvo violentamente a los cuatro que íbamos caminando. Me empujaron contra la pared, me pidieron mi identificación. Les mostré mi carnet alemán de prensa internacional.
"Me preguntaron qué estaba haciendo allí. '¡No es de aquí!', gritó uno de ellos. Allí empezó el infierno. Me arrastraron del cabello hasta una camioneta donde ya había más personas apiladas. Todos estaban ensangrentados y se quejaban. Nos tiraron arriba de los demás. Los policías nos insultaban y escupían. Cuando la camioneta arrancó, pasaron por arriba de todos, insultándonos y pegándonos con las macanas en espaldas, cabezas y pies.
"Como estaba arriba de todos, los policías me empezaron a manosear, a pellizcar, me tocaron las nalgas y empezaron a subirme la blusa. Como traté de bajármela, me pegaron en la cara y empecé a sangrar por la nariz. Ya no pude pensar en nada. Soporté todo sin moverme.
"La camioneta se detuvo y a golpes y jalándonos de los cabellos nos obligaron a subir a un autobús. Allí había como 15 personas tiradas en el suelo, bañadas en sangre. Nos echaron encima de los otros. Siguieron los golpes, los pisotones y los insultos. Nos obligaban a mantener las cabezas en el suelo. La policía comenzó a pedir los nombres. Me arrebataron mi bolsa con mi pasaporte, dinero y la cámara. Me preguntaron mi nombre jalándome el cabello. Grité que era de Alemania. Me cubrieron la cabeza y me obligaron a sentarme en una banca. Me preguntaron qué hacía ahí, mientras seguían golpeando a los demás con toletes y armas. Escuchaba los quejidos. Era horrible. Me dio un miedo terrible.
"De pronto fui la atracción. Llegaban policías preguntando por la muchacha alemana. Hurgaban mi cara, me tocaban los senos, me manoseaban. Yo no los podía ver. Llegaron otros detenidos y los amontonaron en el suelo. El miedo paralizó a todos, nadie se movía para evitar los golpes. Muchos estaban seriamente heridos.
La estudiante chilena Valentina Larissa Palma Novoa muestra hematomas producidos por la golpiza que le propinaron policías en Atenco Foto Pablo Palma Novoa informacion sacada de la jornada de hoy. pero pues mejor metanse directo a la jornada, ahi hay mas historias.
como podemos ver y leer esto sin que nos afecte, sin sentir nauseas?
como podemos soportar a fox. calderon. madrazo. obrador. gobernador el estado de mexico enrique peña nieto. subsecretario de Población Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación lauro lópez Sánchez acevedo. y demas ilustres dirigentes del destino de nuestra democratica nacion?
como soportar a estos torturadores que luego salen en la respetable television diciendo que la policia fue a darle paz al pueblo de atenco, como soportar a estos cobardes que no se atreven a abrir la boca para denunciar, o a los otros cobardes que solo ven en atenco la manera de posicionarse mejor para las elecciones?
como es posible que no hagamos nada?
liberacion de los presos politicos!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


2 Comments:
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